Una visita que debía ser de rutina terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante para un propietario de un Chevrolet Onix.
👉 El vehículo ingresó por un ruido en la suspensión delantera.
👉 Tras varios días sin noticias, el cliente tuvo que insistir para recibir información.
👉 Al recogerlo, el problema persistía y además el interior estaba visiblemente sucio.
👉 La respuesta del personal fue que “el sonido es normal en ese modelo”.
Lejos de ofrecer una solución, la agencia dejó al cliente con más dudas que certezas, y con la sensación de que su inconformidad no fue tomada en serio.
💬 Cuando el servicio postventa falla, la confianza del cliente se rompe.
🚦 Semáforo rojo para este caso.













