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Los primeros autos… ¡no tenían marcha atrás! A finales del siglo XIX, simplemente avanzar era todo un logro. Si te equivocabas de dirección, no había botón ni palanca: había que bajarse y empujar el vehículo hasta corregir el rumbo. Sí, literalmente “a pata” 😅.
¿Por qué no tenían reversa?
- Los autos eran muy primitivos y mecánicamente complejos. Incluir engranajes que funcionaran hacia atrás era costoso y complicado.
- En ese momento, los autos eran más un juguete de ingenieros que un medio de transporte urbano.
La reversa llega a la ciudad 🏙️
- A medida que las ciudades crecieron, maniobrar en calles angostas y estacionamientos se volvió un reto.
- La marcha atrás dejó de ser un lujo opcional y se volvió indispensable. Los autos con palanca de reversa empezaron a aparecer a principios del siglo XX.
Dato curioso extra 🔧
- Algunos modelos de principios de 1900 solo tenían una o dos velocidades hacia adelante, y la reversa era un “extra” que no todos podían permitirse.
- La evolución de la caja de cambios convirtió la reversa en algo sencillo y casi automático para todos los autos modernos.
Reflexión final 😉
Avanzar siempre es emocionante, pero a veces retroceder a tiempo puede ser la clave para no atascarse. Ya sea en la ciudad… o en la vida.













