FE A 2 RUEDAS

Mazda: El espíritu japonés que nació del desafío

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Desde sus inicios, Mazda ha sido una marca que se niega a seguir el camino fácil. Su historia comienza en 1920, en la ciudad de Hiroshima, Japón, cuando Jujiro Matsuda fundó una pequeña empresa dedicada inicialmente a la fabricación de corcho. Lo que parecía un modesto emprendimiento pronto se transformaría en una de las marcas más innovadoras de la industria automotriz.

Durante sus primeros años, la compañía —entonces conocida como Toyo Cork Kogyo— atravesó crisis económicas, cambios de rumbo y la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, lejos de desaparecer, Mazda encontró en la adversidad su mayor fortaleza. En 1931 presentó su primer vehículo motorizado, el Mazda-Go, un triciclo de carga que marcó el inicio de su camino sobre ruedas.

Fue en la década de los 60 cuando Mazda comenzó a diferenciarse del resto, apostando por una tecnología poco convencional: el motor rotativo. Mientras otros fabricantes seguían caminos más seguros, la marca japonesa decidió innovar, dando vida a modelos icónicos como el Cosmo Sport y más adelante el legendario RX-7, que se convertiría en un símbolo de deportividad y carácter.

Con el paso de los años, Mazda consolidó una filosofía propia basada en el diseño emocional, la conexión entre conductor y máquina, y el concepto japonés “Jinba Ittai”, que representa la unión perfecta entre el auto y quien lo conduce. Esta visión ha dado forma a modelos que no solo se manejan, sino que se sienten.

Hoy, Mazda combina tradición e innovación con tecnologías como Skyactiv y diseños que priorizan la elegancia y el dinamismo. Su historia no es solo la de una marca automotriz, sino la de una empresa que decidió avanzar a su propio ritmo, demostrando que la pasión y la ingeniería pueden ir de la mano.

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