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Puede sonar básico, pero revisar la presión de tus llantas es de esos hacks automotrices que sí hacen la diferencia.
Unas llantas bien infladas te dan mejor control, más seguridad y hasta te ayudan a gastar menos gasolina.
Cuando traen poca presión, el coche se siente pesado y las llantas se desgastan más rápido.
Cuando traen de más, pierdes agarre y comodidad.
La clave está en usar la presión que recomienda el fabricante del auto (no la que viene en la llanta 👀).
Revisarlas una vez al mes —y antes de salir a carretera— puede ahorrarte sustos, dinero y visitas innecesarias al taller.
Pequeño hábito, gran impacto.













