CURIOSIDADES

El Garaje de Chuck Norris: Donde los motores piden permiso para encender

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¿Pensabas que el fin del mundo llegaría antes que ver a Chuck Norris bajar el ritmo? Tranquilo, la leyenda no se retira, solo está haciendo un upgrade de realidad. Pero algo que también nos voló la cabeza fue la colección de “bestias” que guardaba en casa. Porque aceptémoslo: Chuck no conduce, él simplemente le da permiso a la física para que el auto avance.

Su cochera es un manifiesto de testosterona y acero…

 Empezamos con el Dodge Challenger: puro músculo americano que vibra al ritmo del corazón de la leyenda.

Seguimos con el Ferrari F8 Tributo, una joya biturbo de 710 caballos que, sinceramente, es el único caballo que Chuck no necesitó domar con la mirada.

No falta el Chevrolet Camaro ZL1, con 650 caballos listos para la pista, y cerramos con la joya de la corona: un Ford Mustang 1969. V8 puro, potencia old school y el rugido que solo un ícono puede portar. En este garaje, los autos no tienen manual de usuario… tienen un contrato de respeto mutuo con Chuck.

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