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Seguro lo has visto en las películas: choca el coche, se abren las bolsas y el conductor queda atrapado en una nube de humo blanco pareciendo que no puede respirar. Spoiler: Es puro drama de Hollywood.
Aquí te van 3 datos para que dejes de tenerle miedo al airbag:
- Es un “visto” exprés: El airbag no se queda inflado como un globo de fiesta. Se infla y se desinfla en menos de 0.03 segundos. Para cuando te das cuenta de que chocaste, la bolsa ya se está haciendo pequeña para amortiguar tu golpe.
- El “humo” es un spa (bueno, casi): Ese polvo blanco que sale no es gas tóxico ni fuego. Es talco o almidón. Se usa para que la tela no se pegue mientras está guardada. Puede picar un poco la nariz, pero no te va a asfixiar.
- El gas es aire premium: Lo que infla la bolsa es nitrógeno, el mismo gas que compone la mayor parte del aire que respiras ahora mismo.
El verdadero peligro: El airbag es tu mejor amigo, pero solo si llevas el cinturón puesto. Si no lo usas, el golpe contra la bolsa te puede dar el susto de tu vida.













